
Se aferra a un ideal que se tambalea. Corre y grita a través de las estériles explanadas de tierra roja para después caer en un sueño profundo y despertar siendo ya adulta. Elige las cadenas que ella misma ideó. Sobrevive como una hoja afilada. Investigando, interrogando, cazando... Perpetua, entumecida y fría. Aguardando el juicio prometido. Arranca un nuevo brote podrido y se adentra en el invierno hasta recibir la última esperanza de la vida: la muerte, cálida y serena.