
Antes discípula del Pináculo Yunkui y ahora, su directora. El Pináculo Yunkui siempre había asumido la responsabilidad de salvar el mundo y ayudar a los demás. Siempre que Eridu se enfrentaba a algún desastre, sus discípulos se alzaban para protegerla... hasta el día en que la antigua capital cayó. El tiempo puede erigir nuevas ciudades y convertir antiguas capitales en ruinas infinitas, pero no puede borrar los acontecimientos del pasado. A pesar de que viajó por los más recónditos rincones del mundo intentando olvidar aquellos recuerdos, no importaba a dónde fuera: al mirar atrás, su pasado parecía estar aún frente a ella.