
Pájaros que vuelan, estrellas que alumbran el cielo, flores que se abren, un parasol que cubre y el vuelo de un vestido... Se trata de sentimientos indescriptibles, pero evidentes. Pues no es hasta que la luna no empieza a suspirar que los capullos de flores se atreven a abrirse para liberar un ave jolgoriosa que vuela entre las estrellas, se empapa de su brillo y llega a tu alero antes del alba... dejando atrás palabras de amor susurradas bajo el manto de la noche.