
El arte de la acupuntura es como el arte de la cocina. Primero, hay que explorar los meridianos, que es como lavar los ingredientes; luego hay que calentar las palmas, que es como encender el fuego y calentar el wok; y presionar con dos dedos el punto de la risa produce un sonido similar al de remover los ingredientes. Además, los profesionales deben evitar los puntos mortales, pues sería como verter aceite hirviendo sobre el fuego. ¡Un desastre!