
El arte puede salvar a aquellos sumidos en la cara más oscura de esta vida. Cuando los mortales se reúnen, se entrelaza la música de sus distintas emociones y los grafitis recién pintados de las paredes se convierten en la representación de miles de voluntades de toda forma y clase. Ahora, sube el volumen hasta que las ondas sonoras hagan temblar la Cavidad. Aunque los seres etéreos no tengan oídos para apreciarlas, ¡hagamos que sientan la fuerza de la humanidad!